La nueva edición de “GH” reunió a un heterogéneo grupo de celebrities de segunda línea que prefirieron engordar billeteras sacrificando su intimidad y exponiendo sus secretos, a veces descaradamente. Sin embargo, este show bizarro y kitch por momentos comenzó liderando el rating, y lo que sucede en la casa es motivo de conversación en oficinas y hogares de todo el país. Y más allá de los suculentos cachets que cobran los participantes, el programa factura cifras astronómicas en concepto de llamados,y mensajes de texto.
El Gran hermano VIP es por estos días la vidriera más representativa del mundo del espectáculo nacional. A pesar de las pretensiones de la producción, el reality sólo logró reunir a catorce personajes satelitales. Todos ellos, a excepción de Carlos Nair Meza, el hijo no reconocido de Carlos Saúl Menem, accedieron a mostrar su intimidad, y de paso sus miserias, sólo por una necesidad económica. “Quiero limpiar la imagen de mi madre y además demostrar que soy una buena persona”, afirmó Carlos Nair al ingresar a la casa. Su verdad se trasluce en los papeles. El joven formoseño, huerfano de madre –Martha Meza se suicidó en 2003– es el que menos exigencias de dinero tuvo a la hora de firmar el contrato que lo mantendrá atado a Telefe durante dos meses: cobrará 5 mil pesos al mes. Como antítesis se encuentra Dolores Moreno. Fue la última figura en sumarse al grupo. La producción del ciclo decidió convocar a la modelo, luego de la negativa de Luciana Salazar,
Dolores Moreno hizo valer su glamour: pidió una fortuna y se la pagaron
para que le aportara a la casa una pequeña cuota de glamour. Entonces Moreno, ni lerda ni perezosa, le puso un precio a su exposición: 60 mil pesos al mes, hasta finalizar el contrato que como en todos los casos se extiende por dos meses. El boxeador Jorge “Roña” Castro les dio pelea a sus “manías antisociales” a cambio de unos 30 mil pesos más IVA, mensuales, y una mención publicitaria que lleva en sus remeras, y que forma parte de un arreglo secreto con el anunciante. El humorista José María “Pachu” Peña no dudó en ponerle la couta de humor al programa a cambio de 30 mil pesos por mes. Su socia y compañera inseparable de bromas en el juego, Mariana Otero, la “gordita” que abordaba a los invitados de Horacio Kabac en el programa Acoso textual, hizo un arreglo que supera a “Pachu” en dos mil pesos, es dicir 32 mil pesos al mes. Lo extraño es el valor que cobró la participación de Fernanda Neil, hizo un par de bolos en Chiquititas. Su mote de actriz le redituó 35 mil pesos por mes. También están los “ex”: esos personajes que sobrevuelan la farándula y que saben especular con los secretos que guardan las verdaderas figuras con las que convivieron. Luis Vadalá, uno de los “Morios” más legales que tuvo la Casán, le hizo frente al bozal legal que le puso la vedette y se apoderó del liderazgo de la casa por la suma de 25 mil pesos mensuales. Jacquelin Lucena Dutra le puso idéntico precio a las prometedoras historias de vida que compartió con el futbolista Martín Palermo, con el que tienen un hijo adolenscente en común. Hernán Pablo Caire –el ex novio al que Nazarena Vélez denunció por violencia física–, más el combo de su retocado rostro y la batería de cremas cosméticas, le costó a la producción la suma de 15 mil pesos por mes. Hay dos personajes que ya tienen experiencias en realities. Pablo Tamagnini, participó de Operación Triunfo y fue uno de los primeros en sellar el acuerdo por pedido de Telefe. Al cantante le asignaron la suma de 12 mil pesos mensuales. María Elizabeth Vera, más conocida como Lissa de Bandana, cerró por unos pesitos más: 12.500 por mes. El cocinero erótico que emergió del canal Playboy, Nino Dolce, es uno de los que menos gana, 14 mil pesos al mes. Lo mismo sucede con Cinthia Fernández, quien trascendió gracias a la cachetada que le propinó su ex jefe, Tristán. Para Gran hermano suparticipación sólo vale 5.000 pesos.
Una máquina de hacer dinero
Los famosos tienen su precio. Gran hermano VIP tendrá un costo superior al que tuvo la edición anterior. Sólo en el pago de los cachets que exigieron los personajes, la producción deberá desembolsar la suma de 661 mil pesos en dos meses. Los participantes de Gran hermano 4 cobraron, los tres que perduraron dentro de la casa hasta el final del ciclo, 1.600 pesos por mes cada uno. El resto, una vez afuera del juego, recibieron 800 pesos por mes, hasta finalizado el contrato, que se extendió por cuatro meses. De llamadas teléfonicas y mensajes de texto el programa facturó una cifra cercana a los 22 millones de pesos. Sin contar las menciones de publicidad, que tienen un costo de 25 mil pesos por cada vez que se nombra el producto, en las galas que conduce Jorge Rial. El valor de la mención para los programas de debate es de 15 mil pesos. Y el costo de la publicidad de la tanda es de aproximadamente 220 pesos el segundo en cualquier bloque horario. El premio final para los VIP será el mismo que el del ciclo anterior: 100 mil pesos y un auto para el que llegue a ocupar el primer puesto .
Los números en limpio:
Dolores Moreno: $120.000
Maria Fernanda Neil: $70.000
Mariana Otero: $64.000
Roña Castro: $60.000
Pachu Peña: $60.000
Amalia Granata: $60.000
Jacqueline Dutrá: $50.000
Luis Vadalá: $50.000
Hernán Caire: $30.000
Nino Dolce: $28.000
Lissa Vera: $25.000
Pablo Tamagnini: $24.000
Carlos Nair Meza: $10.000
Cinthia Fernández: $10.000
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