Cada vez son más los casos, a veces se difunden , otras no, a menudo pierden vigencia, lo cierto es que éste abuso de poder, debería ser cada vez menor, o por lo menos saber cómo defedendernos en un posible encuentro con un acosador.Ya que el correr de los años demostró casos horribles, por ejemplo el de la abogada, que terminó pagando una fianza por daño moral, y no le renovaron el contrato por mal desempeño en el puesto asignado, todo ésto pasó, porqueinició acciones legales, y cansada de todo lo contó en un programa de televisión, una vez que fue despedida. La acusaron de daño moral, a un funcionario público, y por injurias. Su jefe la acosaba,tomandola cómo su protegida, y queriendola llevar a su casa despuès del trabajo. De manera amable o no es acoso igual.
El fenómeno del acoso sexual laboral en el país es difícil de medir. No hay estadísticas globales recientes. Los especialistas recurren, entonces, a números de 1996 cuando la Organización Internacional del Trabajo (OIT) realizó una ambiciosa encuesta que abarcó a 36 países. Argentina se hizo notar, y no fue para bien: salió segunda, detrás de Francia. La OIT calculó en ese momento que el 2 % de las personas que trabajaban en el mundo sufría este grave problema.
Pero, ¿qué pasa en la Argentina casi una década después? Para saberlo, VIVA encargó una encuesta especial a la consultora D’Alessio Irol. La investigación tomó 401 casos y fue realizada entre el 23 y el 26 de agosto últimos. Los datos reveladores:
•Los lugares de trabajo figuran segundos entre los ámbitos donde se producen situaciones que podrían llamarse de incomodidad sexual .
•El 6 % encuestado directamente respondió que fue acosado sexualmente en el trabajo.
•Nadie denunció el episodio, porque lo consideró inútil. Pero la mitad de los consultados aseguró que, si supiera que un compañero es víctima de un caso, lo incitaría a hacerlo. Y hay dos datos más:
•El 58 % de los consultados dijo conocer a alguien que utilizó su poder o jerarquía laboral para obtener favores sexuales de alguien que trabaja con ellos.
•El 10 % de los hombres (y sólo el 2 % de las mujeres) sostiene que probablemente lo haría. Es interesante detenerse en este último punto: uno de cada diez hombres consultados se asumió como un potencial acosador. Así como suena.
Pero, ¿qué es el acoso sexual? La OIT lo define como una conducta que implica la combinación de algunos factores: que exista un comportamiento o una proposición de carácter sexual; que no sea deseado, y que la víctima lo perciba como algo hostil y humillante, condicionante para el trabajo.










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